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domingo, 7 de abril de 2013

Del Acoso y el Escrache.


Después de revisar en la Wikipedia y otros documentos encuentro los elementos necesarios para definir el ACOSO. Según Antonio Chacón Medina, autor de "Una nueva cara de Internet: El acoso", <<el perfil genérico del acosador es el de una persona fría, con poco o ningún respeto por los demás. Un acosador es un depredador que puede esperar pacientemente conectado a la red, participar en chat o en foros hasta que entabla contacto con alguien que le parece susceptible de molestar, generalmente mujeres o niños; y que disfruta persiguiendo a una persona determinada, ya tenga relación directa con ella o sea una completa desconocida. El acosador disfruta y muestra su poder persiguiendo y dañando psicológicamente a esa persona>>. Aunque se refiere al acosador en la web facilita las pautas a través de las cuales se define a cualquier acosador con independencia del ámbito en que éste se desenvuelva.

Vayamos por parte: persona fría, sin empatía, depredador, intención y satisfacción por dañar a los demás. Se reconoce que los acosadores en cualquier ámbito son personas envidiosas, faltas de principios, inmaduras, aprovechadas, necesita sentirse admirado, arrogantes, mentirosos, parásitos, paranoicos y manipuladores.
Estas son las características que juntas o individualmente rodean a un acosador, los métodos para acosar son el hostigamiento, éste varía según el ámbito y las habilidades del acosador.

Si miramos y analizamos las raíces del ESCRACHE y sus protagonistas, podremos comprobar que no son estas cualidades las que provocan sus actividades de denuncia hacia personalidades políticas. Por cierto, quizás las características referidas concurran más intensamente en algunos políticos que en escrachitas.

La principal confusión o manipulación se produce por definir una situación de conflicto político como de acoso. No todas las situaciones de conflicto tienen que ser una conducta de acoso, es más, el conflicto en muchas ocasiones puede resultar positivo para la sociedad y venir amparado por las leyes o por estados de necesidad, cumplimiento de un deber, o por la legítima defensa.

En el conflicto, al contrario que ocurre en el acoso, se da una escala simétrica de coacción o agresión. En el acoso, esta coacción se caracteriza entre otras cosas por ser asimétrica. Resulta que los políticos y los escrachistas en esta balanza la asimetría beneficia ampliamente al político.

 Por otro lado, el conflicto político y social puede ser una fuente de renovación ya que provoca un cuestionamiento de la situación y posibles alternativas de solución, por esto puede resultar productivo. En el acoso los cambios están bloqueados. Quizás, lo más significativo a la hora de marcar la diferencia entre el acoso en general y el conflicto social sea la intencionalidad que hay detrás de uno u otro. Detrás del acoso hay una clara intención de librarse de la persona acosada. A pesar de estas diferencias hay un punto de unión, ya que en numerosas ocasiones el acoso es consecuencia de un conflicto no resuelto.

Además del conflicto social y político hay otras situaciones que también pueden confundirse con el acoso. Una de ellas, por la sintomatología que presenta es la presencia de un cuadro de estrés social, es decir, numeroso síntomas de estrés derivados de las especiales circunstancias de una posición social y política. En este caso a pesar de poder presentar una persona una sintomatología muy similar a la de una víctima de acoso, la gran diferencia igual que en el caso anterior es la ausencia de una intención deliberada de librarse de la persona del político, aquí la intención es la demanda de la transformación de políticas públicas que perjudican a la sociedad y crean sufrimiento y acoso estructural desde el punto de vista económico y social.

Otra de las circunstancias que puede confundirse con una situación de acoso es la existencia de una agresión esporádica. Ésta puede ser resultado de una actuación impulsiva y puede provocar un fuerte malestar en la víctima pero se diferencia del acoso en que éste es sistemático, repetitivo y con clara premeditación, dice la experta Victoria Trabazo Arias.

Las condiciones de la sociedad si son negativas (desempleo, desahucios, ajustes injustos, privatizaciones especulativas, corrupción política, etc.) pueden confundirse también con situaciones de acoso pero como anteriormente se ha comentado, si detrás de éstas no hay una clara intención de librarse de una persona no pueden considerarse acosos y por lo tanto el ciudadano tendría que buscar otro medio para solucionarlas.

Un ejemplo paradigmático de persecución de personas que por su finalidad no puede considerarse en el respeto al término acoso es el que realizan los paparazzi. Éstos no intentan librarse de los personajes famosos, su intención es dar a conocer la vida de éstos que es de interés de un sector de la sociedad. Estas actividades son amparadas desde la perspectiva de la libertad de información, y la vida privada y tranquilidad del famoso cede en importancia.

Desconocer estos matices conduce a la manipulación, que es un método de acoso, con la intención de eliminar a los escrachistas y sus pesadas demandas que la clase política no quiere escuchar. Tener en cuenta que las clases y sectores de la sociedad con posiciones políticas, sociales y económicas superiores, aprovechen estas posiciones, para manipular, tergiversar, reprimir, e ignorar, las demandas de los sectores desfavorecidos, sí que pudiera considerarse acoso estructural. En este caso sí que se da una situación de superioridad evidente, un aprovechamiento para incrementar ese poder, y el objetivo es deslegitimar, es decir, eliminar a estos sectores como fuerza social activa. 

No hay que olvidar como en los inicios de movimiento 15M a sus integrantes se les llamaba "perros flautas", un epíteto con la intención de descalificar y denigrar. También han sido objeto de mofa los funcionarios y trabajadores públicos, calificándolos de vagos y holgazanes, para posteriormente llevar a cabo ajustes injustos en sus retribuciones y conquistas laborales. También el intento de presentarnos a los maestros de Madrid como iletrados, cuando se mostraron resultados de unas pruebas de oposición con errores diversos. Existen muchos ejemplos, pero con los referidos, creo que se cumple el cometido de ilustrar algo que todo el mundo sabe. El acoso estructural de unos sectores de la sociedad poderosos y corrompidos sobre la clase media y trabajadora, sectores éstos últimos que son el sostén de la democracia, la libertad y la igualdad de oportunidades, algo bien sabido pero a veces olvidado en el quehacer social. 

Los escraches son una manifestación del derecho de participación política, cubierto por el derecho fundamental a la libertad de reunión y de manifestación, así como del derecho de ser recibidos y escuchados por los representantes políticos. Que la participación política y las reivindicaciones de la ciudadanía pueden estresar a algunos políticos, podemos decir que la profesión de político es voluntaria y lleva implícita el elogio y halago de unos y el más firme rechazo y repudio de otros.