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miércoles, 23 de marzo de 2011

ESTRATEGIA Y TÁCTICA DEL EJE OCCIDENTAL FRENTE A LIBIA.

Libia, país que se enfrenta al tsunami revolucionario que inunda el norte de África y el Medio Oriente junto con la invasión de las fuerzas armadas más poderosas del planeta, se debate en su propio destino. 

Las opciones del pueblo libio ahora son escasas, puesto que el poder combinado de los países que conforman el Eje occidental es avasallador, ningún país del tercer mundo sin armas nucleares podría frenar una invasión occidental, mucho menos derrotarla.   

De manera que nos encontramos con tres aspiraciones políticas encontradas.

1.       Gaddafi representa el mantenimiento de la revolución anticolonialista que trajo a Libia la liberación nacional frente al colonialismo. Gaddafi derivó, tras la derrota de la monarquía libia, en el hombre fuerte del nuevo régimen.

2.       El Consejo Nacional Libio, con sede en Benghazi,  busca el derrocamiento de Gaddafi para establecer un régimen democrático. De hecho, los principales líderes son ex ministros de Gaddafi, incluyendo algunos represaliados por éste.

3.       El eje occidental busca hacerse con el poder en Libia, es decir, restituir el dominio económico y político occidental en un país estratégico por su posición geográfica y las inmensas reservas de petróleo de alta calidad que posee, materia prima imprescindible para las economías occidentales cuya eficiencia ha descansado en gran medida en el control y acceso barato a las fuentes de energía ubicadas en el Tercer Mundo.

Estas son las tres estrategias que se disputan el poder en Libia, y el resultado será el triunfo absoluto de cualquiera de ellas o la materialización  de ellas, dos o tres,  de manera combinada, esto dependerá de varios factores tanto subjetivos como objetivos.

 El Eje occidental tiene importantes y decisivas ventajas comparativas: un poderío militar descomunal y amplia experiencia en la conquista y sometimiento de países tercermundistas. Las últimas experiencias conquistadoras son Afganistán, Irak y Haití.

Gaddafi tiene la fuerza y la legitimidad de haber conducido el país a la independencia nacional y haber ofrecido a su pueblo en términos comparativos con un bienestar social y económico superior al de sus vecinos. De hecho, Libia era un país de inmigrantes, justo antes del levantamiento. Pero Gaddafi tiene puntos débiles: tiene la etiqueta de dictador sangriento, promotor del terrorismo internacional, es decir, ha sido desprestigiado, púbicamente linchado. Sus propios colaboradores le abandonan y se unen contra él. Sin embargo, como ha quedado demostrado, Gaddafi, sin la intervención del Eje occidental, sigue contando con el apoyo interno suficiente para controlar el país y gobernarlo, sin necesidad de ayuda exterior, esto lo hace relativamente fuerte y le da legitimidad ante los nacionalistas libios. Incluso, como mártir seguiría siendo un referente para muchos libios, si la estrategia del Eje occidental se impone, no así la del Consejo Nacional libio.

El Consejo Nacional libio tiene la fuerza del deseo de cambio y apertura hacia la democracia que recorre África y el Medio Oriente, pero no tiene fuerza suficiente para derribar a Gaddafi sin la intervención del Eje Occidental, y es aquí donde radica el drama del pueblo libio. Con Gaddafi tienen independencia nacional pero no democracia, con el Consejo Nacional tendrán una democracia formal pero no tendrán independencia económica. Aunque los miembros del Consejo Nacional sean nacionalistas y deseen controlar los destinos de su país, su eventual ascenso al poder con la ayuda del Eje occidental implicará un pacto por el cual la soberanía libia quedará muy mermada. 

El Consejo Nacional aunque representa la opción más avanzada para Libia, democracia e independencia nacional, si confiamos en la sinceridad de sus miembros y declaraciones públicas, es una opción sin fuerza propia, y por tanto, es una estrategia que no puede triunfar de manera absoluta. Tiene que escoger para sobrevivir entre la ayuda del Eje Occidental o la negociación con Gaddafi.

Si Gaddafi y el Consejo Nacional negociaran Libia podría avanzar hacia la democracia sin perder la independencia nacional. Este escenario es el que tratará de impedir a toda costa el Eje Occidental. La táctica del Eje será la de prolongar  el conflicto ayudando al Consejo Nacional sin que este se haga suficientemente  fuerte como para no necesitar la ayuda occidental, entre tanto machacará a Gaddafi  hasta conseguir la derrota no sólo de él sino de todo lo que él representa.  En los días o semanas venideras veremos continuos bombardeos tendentes a debilitarle y/o liquidarle.

El resultado más trágico para los libios pudiera representarse en el paradigma iraquí: liquidación del movimiento o fuerzas políticas nacionalistas, implantación de un régimen democrático títere, y la inmersión de la población en la desolación y la miseria.

En realidad sólo existen dos posibles escenarios futuros, el triunfo de la opción del Eje Occidental, o la negociación entre Gaddafi y el Consejo Nacional, único movimiento que a estas alturas pueden realizar los libios para desactivar la ocupación. Pero incluso en este escenario negociador y de reconciliación nacional poco probable, si se diera, al Eje Occidental le quedaría la opción del acorazado Maine: un oportuno pretexto para materializar la conquista.

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